La semilla en mi saco


Advertencia: Antes de iniciar esta lectura se sugiere guardar en el viejo armario algunos prejuicios y fanatismos para, luego sí, dejarse envolver por estas líneas que incomodan, molestan, cuestionan y procuran hacer tambalear las estructuras sobre las que se montan nuestros valores y creencias. Ya están avisados. Ahora sí. Adelante. 

Hubiese preferido no nacer. La verdad siempre es molesta y a veces innecesaria pero este tipo de verdad se torna insoportable para el mundo si lo digo yo, un don nadie, un anónimo en la vida de cualquiera. ¿Por qué tanta resistencia a mis palabras si no saben quién soy y desconocen mis antecedentes? Se nota en sus caras la mueca provocada por el horror de una idea que los punza y los atrae. ¿A qué le tienen miedo? ¿Al infierno? ¡Ya somos grandes! Otra vez la misma cara. Contaba con eso. Gracias. Me hace bien.

Compartí mi deseo con distintas personas en diferentes lugares y tiempos con idénticos resultados. Nunca falta quien asegure que le tengo miedo a la muerte o que me tuvo que pasar algo trágico para llegar a pensar así. ¿Se lo contaste a tu madre? Sí, lo hice mil veces. Que piensen lo que quieran. No me importa, no busco su comprensión, solo su irritación. Con eso me alcanza.

Mi trabajo es sembrar un grano aquí y otro allá. Es la semilla de un nuevo pensamiento la que llevo en mi saco. Soy una especie de profeta con malas noticias; noticias para todos y cada uno de ustedes. Malas nuevas que sacuden las estructuras óseas de los erguidos frente a mí. Sin motivo aparente, mi discurso y mis acciones cachetean a quien se presta a jugar el juego. En este juego nadie gana. Eso es lo interesante.

Nadie me preguntó si quería nacer. Si hubiese existido la posibilidad me hubiese gustado aprovecharla y seguir siendo parte de la nada o, mejor dicho, nada de la nada. Pero, si así fuera, ¿a quién le hubiesen preguntado? Y así con toda la incoherencia a cuestas ¿me hubiesen hecho caso? Sé lo que están pensando. “Soy un egoísta”. Gracias. Esa es la mejor expresión de la desesperación. Me alimento de eso. Lo saboreo.

¡Claro que la vida es hermosa! ¿Quién lo discute? Nada mejor que la vida. No tengo de qué quejarme. Viví como cualquiera de ustedes y mucho mejor también. No me faltó nada cuando lo necesité. Es decir, lo tuve todo. Conocí el calor de hogar, el amor de mis padres y hermanos. El amor de una mujer. No me faltó nada. Por ese lado estoy cubierto. Busquen otros recursos para criticarme.

Pasa el tiempo, y todo lo que hasta hace poco marcaba mi alma a fuego fue reemplazado por otros sentimientos, intereses y pensamientos. Es rara la manera en que el devenir moldea nuestra existencia, nuestra mente e identidad. Es paradójico que lo que ayer parecía absoluto hoy se vuelva un simple y hasta grato recuerdo.

Cada vez que deslizo una idea siento que me expongo a un doble juego en cuanto a lo que me hace bien y mal. La expresión es más que palabras; es poesía y música que provoca en mí un sentimiento de felicidad o algo parecido, y angustia, de esta sensación estoy seguro, al mismo tiempo. En mi conformación como sujeto se presenta una faceta discursiva que se nutre inagotablemente de mis conflictos cotidianos. ¡Pero qué digo, si ya lo habrán notado!

A veces hago preguntas, a veces las ahogo en mi garganta para no generar incomodidad. En ciertos momentos pienso que, si bien algunos ya me definieron como una persona complicada, no quiero que mi mala fama se acreciente; y que los demás ya tienen suficientes dificultades propias como para que, de manera gratuita y por el solo hecho de decir lo que pienso, les altere su equilibrado mundo contradictorio. Pero pronto se me pasa.

Soy un ser imperfecto. La perfección no existe en el plano concreto ni en el abstracto debido a que esta categoría no deja de ser una creación humana como tantas otras. Es justamente a partir de la aceptación de esta condición inacabada y abierta que puedo considerarme un ser libre entre otros, y con la capacidad de elegir mi propio camino. Esa es la verdadera cruz que llevo, la de hacerme cargo de mis decisiones; igual que ustedes, pero esto es lo que más les cuesta, y de sus bocas se escapan palabras como dios, suerte o destino. Respuestas rápidas y poco elaboradas que surgen cuando no saben a ciencia cierta qué es lo que sucede. Son presas del sentido común. Un sentido común prefabricado y nunca propio.

Reitero. Si me dieran a elegir no nacería. Seguiría formando nada de la nada y como no tendría conciencia de la felicidad y la tristeza, porque lo que no existe no puede tener conciencia, no elegiría la vida. Me quedo con nada. Es más de lo que podemos encontrar acá. Cuento con que a nadie le guste escuchar algo así, y menos si los hace sentir culpables de que uno no quiera estar entre ellos. Exquisito.

Hoy me encuentro aquí. Otra vez en el punto de partida, encajado en el engranaje que todo lo recicla. Espero que este sea el último y definitivo viaje, porque mi ser ya no lo soporta. Algo funciona mal en mí, ya se los dije. No debería sumar recuerdos pero lo hago. Si no tuviera registros de mis experiencias anteriores sería más fácil; siempre envidié la felicidad del que ignora. Algo anda mal. Allá voy. Prepárense. Tengo un mensaje para ustedes.

 

Referencias:

Friedrich Nietzche: "Más allá del bien y del mal", "Así habló Zaratustra" y "El viajero y su sombra".

Comentarios

  1. En esta ocasión decidí compartir un escrito con un fuerte carácter nihilista. La propuesta es que quien lo lea se permita por al menos un instante dudar de todo en lo que hasta ahora creyó ciegamente. Luego de preguntar hacia adentro y responder desde allí el lector quedará libre de retomar su camino o perderse. Gracias.

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  2. Hermoso Rober, siempre me gusta leerte!!
    Muchas veces eh sentido la curiosidad del, porque, para que!?
    Esta bueno sentirnos parte nada de la nada, algunas veces! Gracias por compartirte así!!

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    1. Gracias Pao!!! A lo mejor a veces necesitamos perdernos para encontrarnos. Muchas creencias nos preexisten y la duda es mal vista. Yo prefiero pensarla como un motor. Te agradezco de nuevo. Tu lectura es mí regalo. 😘

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  3. Hermoso leerte amigo. Un tema para charlar con café de por medio

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  4. Hola Amigo Querido. "Amigo Personal"… (va entre comillas porqué no es mía esa frase, lo sabes!😉). Leerte siempre me gusta y estoy decidido a seguirte hasta "el infinito y...". Así qué acá estoy tarde, pero seguro.
    Respecto de éste escrito, quiero decirte que tú advertencia no me hizo mella, ya que es interesante tu planteo y miento si te digo que nunca me lo he hecho, ya que como vos dijiste antes en una respuesta a los comentarios "a veces necesitamos perdernos, para encontrarnos...".
    No creo que haga falta más explicaciones. Solo resta decir que cada vez que me sentí así, sólo me dediqué a mirar nuevamente el camino para poder avanzar. Difícil, pero siempre lo intente.
    Abrazo.
    Te quiero un montón

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